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Cuba no está sola

21 de Marzo de 2026

Juan Cigarría
Partido Comunista de España (PCE) en La Rioja

El sábado 21 de marzo volverán a celebrarse en distintas ciudades de España movilizaciones de solidaridad con Cuba. También en Logroño. No es una convocatoria simbólica ni un gesto ritual, es la respuesta de un movimiento internacional de solidaridad que, desde hace décadas, denuncia una realidad tan simple como escandalosa: un país lleva más de sesenta años sometido a un bloqueo económico impuesto por la mayor potencia del planeta, una política destinada a asfixiar la economía y socavar la soberanía de la isla.

El bloqueo de Estados Unidos contra Cuba no es una consigna política ni una exageración retórica. Durante décadas ha impedido el acceso a financiación internacional, ha limitado la compra de tecnología, ha dificultado la importación de alimentos y combustible, y ha tratado de aislar al país en los foros internacionales. Su objetivo nunca ha sido ocultado, provocar el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano para forzar un cambio político, un intento de doblegar la voluntad de un país entero que ha elegido un camino propio, soberano y socialista.

Por eso numerosas organizaciones, partidos y movimientos sociales en todo el mundo llevamos décadas exigiendo su levantamiento, denunciando la escalada de agresiones estadounidenses y reafirmando nuestra solidaridad con el pueblo cubano y con su proceso revolucionario. Hasta en 30 ocasiones en la Asamblea de las Naciones Unidas (ONU) amplias mayorías han denunciado este atentado, este castigo colectivo contra el pueblo cubano. Este posicionamiento recuerda que defender a Cuba no es una cuestión ideológica abstracta, sino un acto de justicia internacional y de apoyo a un pueblo que resiste.

Pero la solidaridad con Cuba no se explica únicamente por la injusticia del bloqueo. También tiene que ver con lo que representa la experiencia histórica de la isla y con el ejemplo que ofrece a la clase trabajadora en todo el mundo. En 1959, la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara puso fin a una dictadura sostenida por intereses económicos extranjeros y abrió un proceso político que pretendía algo tan radical como sencillo, colocar las necesidades del pueblo por encima de los intereses del capital.

Desde entonces, Cuba ha vivido bajo una presión permanente, pero incluso en esas condiciones la revolución impulsó profundas transformaciones sociales, alfabetización masiva, un sistema de salud universal y gratuito, acceso generalizado a la educación, desarrollo científico y tecnológico, y una política internacionalista que ha llevado médicos, brigadas de cooperación y ayuda humanitaria a decenas de países. Este esfuerzo demuestra que es posible construir una sociedad donde los derechos básicos no dependan de la riqueza individual, y ofrece un ejemplo concreto de que la organización popular y la resistencia frente al imperialismo pueden generar cambios reales.

Ese proyecto, con sus contradicciones y dificultades, sigue siendo para millones de personas en el mundo una referencia política. Para los pueblos del Sur global y para la clase trabajadora internacional, Cuba simboliza algo más que un país. Representa la posibilidad de resistir frente al poder económico y político de las grandes potencias, de mantener la soberanía y de poner los intereses colectivos por encima de los intereses de unos pocos. La Revolución Cubana demuestra que la lucha organizada puede imponerse, incluso ante un asedio económico diseñado para aplastar toda alternativa social.

Las movilizaciones convocadas este fin de semana en España, incluida Logroño, responden precisamente a esa convicción. Frente al bloqueo, frente a la injerencia y frente a la presión económica, miles de personas volverán a afirmar una idea sencilla: el futuro de Cuba solo corresponde decidirlo al pueblo cubano, y el mundo tiene la responsabilidad de no mirar hacia otro lado mientras se vulneran sus derechos fundamentales. Estas concentraciones no son meros gestos: son actos de solidaridad con quienes, pese a todo, han logrado mantener un proyecto social que inspira y enseña.

Cuba resiste desde hace más de seis décadas frente al bloqueo, las sanciones y la presión internacional. Y en esa resistencia hay algo más que la defensa de un país. Hay una lección histórica para todos los pueblos, cuando un pueblo decide ser dueño de su destino, ni el poder económico ni la presión imperial pueden borrar su derecho a construir su propio camino. Cuba resiste. Y mientras resista, seguirá recordando al mundo que los pueblos que luchan por su soberanía nunca están solos, y que la organización popular y la solidaridad internacional pueden cambiar la historia.

Categorías: Sociedad y Ciudadanía

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