Julio Martínez Flórez
Secretario político del Partido Comunista de España en La Rioja
El 14 de abril de 1931 en una revolución “sin gota de sangre” las fuerza populares consiguieron de forma democrática la Segunda República transformando “siervos en ciudadanos”. Más tarde el golpe de estado del General Franco truncó las aspiraciones de una parte del pueblo español y obligó a muchos españoles a exiliarse. Muchos miles de ellos acabaron en los campos de exterminio nazis con el beneplácito del dictador. Los golpistas y el nacional catolicismo se empeñaron en equiparar “valores republicanos” con el comunismo internacional en un intento de legitimar su “cruzada”. Sin embargo, los valores republicanos no fueron una invención en el año 1931. Valores republicanos han estado presentes en Europa durante una gran parte de su historia. Hace más de diecisiete siglos masones dalmatas que huían de las persecuciones religiosas ordenadas por Diocleciano establecieron en San Marino la primera república de la que tenemos noticia. Y, en nuestro País, hemos de conmemorar la proclamación de la Primera República Española (1873 – 1874) defensora de un modelo federal y descentralizado que trataba de dar voz a aquellos sectores de la sociedad que siempre habían quedado al margen de los procesos de construcción nacional. Tras la renuncia al trono del Amadeo de Saboya, (febrero de 1873) la Asamblea Nacional asumió los poderes y declaró como forma de gobierno la república. Don Estanislao Figueras, federalista, político y abogado, fue elegido presidente. Elementos básicos en la “nueva Constitución republicana” fueron la “laicidad” del Estado y la organización federalista del Estado. Los enfrentamientos entre republicanos federalistas y unitarios, la colaboración de sectores monárquicos y de grupos integristas de la Iglesia, facilitaron una inestabilidad que facilitó el pronunciamiento militar. El tres de enero de 1874 el general Pavía encabezó una primera intentona golpista. Las Cortes Republicanas fueron disueltas y los derechos y libertades obtenidas fueron suspendidas. Un nuevo golpe encabezado por el general Martínez Campos (XII de 1874) proclamó a Alfonso XII rey de España. A pesar de la represión, las ideas republicanas permanecieron en la mente de muchos españoles. Es preciso, y más en nuestra tierra, recordar que en 1883 la Asociación Republicana Militar intentó restaurar la Primera República. Numerosos ayuntamientos intentaron asociarse a esta restauración y en la Rioja Alta, especialmente en Haro (23 de abril) y Santo Domingo (8 de agosto), se celebraron reuniones de afirmación republicana. Como consecuencia, el 23 de abril de 1883, en Haro se proclamó la “Constitución Republicana Federal del Estado Riojano” que no tuvo continuidad.
En el siglo XX se repitió la Historia. Tras la victoria electoral del Frente Popular, Niceto Alcalá Zamora, político y jurista integrado en el partido “Derecha Liberal Republicana”, fue elegido presidente de la Segunda República Española. La defensa de los valores restaurados volvió a “incomodar” a los poderes fácticos del País. Ejercito, Iglesia y terratenientes volvieron a protagonizar un golpe de estado sangriento encabezado por el general Franco. No hay que olvidar que el deseo de “laicismo”, como valor republicano, motivó la participación incondicional del nacional catolicismo en una “guerra santa contra los comunistas ateos”. La laicidad del Estado conllevaba arrebatar a la Iglesia la posibilidad de “educar y manipular” a las nuevas generaciones y sin duda fue uno de los puntos fundamentales que potenciaron la actitud agresiva de determinados sectores de la estructura eclesial. Hoy, en el siglo XXI, casi 48 años después de la aprobación de la Constitución Española en la que se introdujo la monarquía “de tapadillo”, los republicanos españoles creemos que es adecuado que ante un tema tan importante como el modelo de Estado se nos permita a los españoles elegir entre monarquía y república. Los republicanos exigimos la organización de un referéndum sobre esta cuestión. Defendemos la implementación de valores republicanos como la defensa sin subterfugios de “lo público” y de los derechos y deberes de los ciudadanos. Sanidad, educación, vivienda y cuidados a la infancia y a nuestros mayores, de forma universal, han de ser premisas insustituibles de nuestra convivencia.
VIVA LA TERCERA REPÚBLICA




