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Organización obrera frente a la especulación inmobiliaria

28 de Marzo de 2026

Hoy el Sindicato de Vivienda en La Rioja ha convocado una manifestación en Logroño contra la especulación inmobiliaria en nuestra comunidad y a favor de una política de vivienda digna y sostenible. A continuación aparece su texto que se ha leído en distintos puntos de su recorrido por el centro de la ciudad.


 

Contra el negocio de la vivienda de las administraciones y constructoras

Hoy salimos a la calle, contra el negocio de la vivienda, porque atacar la vivienda es atacar a nuestras vidas, por eso respondemos.

Estamos aquí para denunciar una realidad asfixiante: que ya ni teniendo un trabajo asalariado el capitalismo nos permite tener un techo. Estamos aquí para defender la dignidad de nuestra clase, porque mientras una minoría rentista se lucra y las instituciones nos dan migajas; la clase obrera seguimos sin casa y el movimiento por la vivienda es ignorado y criminalizado.

Partimos esta manifestación desde el ayuntamiento, para denunciar la complicidad de las administraciones con las promotoras e inmobiliarias. Tanto en el ayuntamiento como en el parlamento y el IRVI, el Instituto de Vivienda de La Rioja. Son parte del problema. Queremos que la vivienda sea un derecho, no un negocio. Queremos vivienda pública, como la sanidad y la educación, para que tener un techo sea un derecho real y poder alquilar a un precio asequible y social.

Las Viviendas de Protección Oficial, son las viviendas construidas con dinero público y adjudicadas por el IRVI, y son prácticamente inexistentes. Cada año el IRVI recibe miles desolicitudes y no concede ninguna, hay personas que llevan 20 años en lista de espera para una casa. Las trabas burocráticas son infinitas y los baremos irreales.

Nos mienten prometiendo que construirán vivienda nueva, para luego montar su chiringuito y adjudicársela entre ellos. No es una polémica, es una vergüenza intolerable lo que ha ocurrido con las 104 viviendas que el IRVI prometió construir. 104 viviendas que deberían haber sido para la gente que lo necesitamos y que por el contrario ha regalado a las constructoras y promotoras privadas, sin un sistema público de baremación ni sorteo ante notario. Un chanchullo entre la administración y las inmobiliarias para repartirse el pastel, dejando a la gente que lo necesitamos sin casa.

El Instituto de la Vivienda de La Rioja no es la solución. Es parte del problema. Sus listas de espera no son un error: son el mecanismo para individualizar nuestra angustia, para convertir un derecho colectivo en un expediente administrativo, que nos convierte en un número más, que nos tratan como basura, que nos dicen que hay otros peor, que no nos quejemos y agachemos la cabeza aceptando sus migajas, defienden a los caseros, que nos vayamos de nuestra casa o no nos darán otra alternativa por haber sido “malos inquilinos”. No es ineficaz por casualidad, lo es por diseño. El problema es que el IRVI funciona para lo que fue creado: gestionar la miseria mientras el negocio inmobiliario sigue intacto. No basta con reformas, hay que transformar el IRVI en una Oficina de Vivienda para el Pueblo con tres objetivos:

• Primero: Expropiar y movilizar la vivienda que ya existe y hacerla pública. En La Rioja hay aproximadamente 30.000 viviendas vacías, un 5% están en Logroño. No necesitamos construir viviendas nuevas, con las consecuencias medioambientales que conllevan, queremos utilizar la que ya existe y está retenida por grandes tenedores, bancos y fondos buitre para inflar precios y especular. Que paguen ellos la crisis que han causado y no nosotros.

• Segundo: Transparencia y un sistema garantista de reparto y rendición de cuentas en las adjudiciones de Viviendas de Protección Oficial

• Tercero: Ampliar el parque público de vivienda y que se trate de suelo no descalificable a perpetuidad, es decir, que la vivienda pública sea ahora y siempre pública y no se privatice a los 15, 20 o 25 años.

 

Contra el negocio de la vivienda: del turismo insostenible y la burbuja de precios

Mientras no hay vivienda pública, ni alquileres asequibles, los pisos turísticos se multiplican y los precios baten récords.

Logroño tiene un problema real con el turismo, no es sostenible. Los pisos turísticos se han multiplicado en los últimos años. Encontramos al menos 1500 pisos turísticos legales, más los más de 300 ilegales. Mientras tanto, quienes queremos vivir aquí, no encontramos un alquiler por menos de 800€. Que no nos digan que esto no es Barcelona ni Madrid, porque no queremos que lo sea. La gentrificación ha llegado al centro, todo está más caro y ya no podemos vivir en él. Nos han expulsado y a cambio se lo han vendido a los de siempre. Han echado a las vecinas del centro, no hay tiendas donde hacer la compra, centros de salud, escuelas o parques, solo encontramos ruido, basuras, borracheras, despedidas de soltero, meadas y franquicias.

La solución no es poner multas o cámaras de vigilancia, si no cambiar el modelo económico y dejar de sostenerse sobre un turismo asfixiante, que solo genera empleos precarios. Queremos un centro vivo, pensado para las vecinas, con alternativas culturales, otras posibilidades de ocio y centros sociales.

Queremos acabar con los abusos de poder de los rentistas, que se creen con impunidad para poner las condiciones que les da la gana. Exigimos que el centro se declare zona tensionada y se regularicen los precios. Poner un máximo a lo que cueste el metro cuadrado, para que nadie pueda abusar de ello. El precio de la vivienda en alquiler en La Rioja se ha incrementado un 14,4%, por encima de la media estatal. Mientras, los salarios se han mantenido estancados. ¡Pinchemos la burbuja!

Los rentistas inflan cada vez más los precios, sangrando a la clase obrera. Se quedan la mitad de nuestro salario mientras ellos no dan un palo al agua y nos ratean y vacilan todo lo que pueden. La clase trabajadora no podemos permitirnos comprar un piso, no podemos emanciparnos, y los alquileres son tan caros que no podemos ahorrar. Queremos casas en condiciones, con calefacción, sin humedades, que no tarden un mes en arreglarnos los electrodomésticos. Que nos devuelvan las fianzas a tiempo y en forma. Queremos contratos de alquiler regularizados y acordes a la ley, participar en las decisiones de la comunidad en la que vivimos. Contratos indefinidos de alquiler para no tener que estar con la incertidumbre cada año. Queremos dignidad.

 

Contra el negocio de la vivienda que discrimina y desahucia a la clase obrera

La vivienda como bien de mercado, la falta de vivienda pública, la apuesta por un turismo insostenible y la falta de intervención estatal han gestado esta crisis que deja a las personas y familias obreras sin casa.

Las inmobiliarias piden miles de requisitos para alquilarte una casa, muchos de ellos ilegales. Dobles fianzas, anticipos, pago de seguros o nóminas infinitas… que nos impiden solo entrar a vivir a una casa. Dependiendo de quién seas hay muchas más posibilidades de que te dejen en la calle. Las personas migrantes y racializadas reciben una negativa de las inmobiliarias y caseros solo al oír su acento, las personas LGTBIQ+ son discriminadas, las mujeres sufren prejuicios machistas, y las familias con hijos pequeños son sistemáticamente rechazadas. La juventud no puede emanciparse y si lo hace es compartiendo piso.

Además se echa a la gente que no podemos pagarnos un techo, en 2025 hubo 22 desahucios por impago de hipotecas y 134 por impago de alquiler. Y además, queremos denunciar los desahucios invisibles que ocurren cuando los caseros suben el precio de los alquileres solo con el fin de ganar más dinero y la gente con salarios corrientes no llegamos a pagarlos. Ahora mismo, una comunidad entera de vecinos quiere desahuciar a una mujer de 89 años. Están presionando a tres personas con discapacidad para que se vayan de sus casas. Hasta nos ha llegado la situación de una ONG que quiere desahuciar a una familia de cuatro personas, siendo una de ellas menor. Hemos conseguido posponerlos, negociar y pararlos, no nos lo han puesto fácil, pero seguiremos luchando para que nadie se quede sin casa.

La crisis de la vivienda está aquí y nos afecta directamente, afecta a la clase obrera. Pero queremos hogares dignos para todas las personas, donde poder vivir vidas que merezca la pena ser vividas. Hogares donde poder desarrollarnos: una casa donde cuidar nuestra salud física y mental, quedar con amigas y familia, descansar y relajarnos o levantarnos a gusto para poder estudiar y trabajar. La vivienda como activo financiero, como negocio, es incompatible con la vida.

Exigimos: Paralización inmediata de los desahucios: no permitiremos ni un solo desahucio más. El derecho a la vivienda está por encima del beneficio privado.

 

Contra el negocio de la vivienda perpetrado por BANCOS E INMOBILIARIAS

¿Quién se enriquece con la miseria de nuestra clase? Los rentistas amparados por los bancos y las inmobiliarias. La vivienda se ha convertido en un activo financiero, en un bien de mercado, en un negocio. No se construye para que vivamos, se construye para que especulen. El precio del alquiler no lo fija nuestra capacidad de pago, lo fija la rentabilidad que exige el capital. Se ha popularizado trocear pisos para sacarles más rentabilidad, losyoutubers nos dicen que invirtamos en vivienda, se ha normalizado la indiferencia y el egoísmo. ¡Y es inmoral negociar con un derecho básico!

El problema es el capitalismo, que nos niega la vida. El problema es la propiedad privada de la tierra en manos de especuladores y rentistas, que se enriquecen cada día más a costa de subirnos los precios. El problema es que nos dicen que vivamos para trabajar mientras los salarios se estancan y destinamos la mayor parte de nuestros ingresos a pagar una casa. El problema es la complicidad del Estado con los grandes propietarios y la falta de políticas que garanticen el derecho a una vivienda digna. El problema es que los ricos poseen el suelo sin trabajarlo. El problema, especialmente en nuestra comunidad, es que el capital, el dinero y los recursos, se acumulan en unas pocas manos y en unos pocos lugares. Solo un cuarto de los municipios de toda la rioja tienen más de 500 habitantes, con la falta de servicios que conlleva. La falta de trabajo, centros de salud, escuelas o tiendas, hace que tengamos que migrar a las ciudades, matando a los pueblos.

No hay solución posible dentro de este sistema. Nos dicen que es el mercado, que no hay alternativa ¡mentira! Hay miles de viviendas vacías, suelo público robado, leyes hechas a medida, y mientras, nos desahucian, endeudan y expulsan de nuestros pueblos y barrios. La solución no va a venir de la caridad, queremos derechos. Esta crisis cada vez afecta a más personas y la buena voluntad no es suficiente, ¡queremos que la vivienda sea un derecho! por ello nos organizamos.

 

Contra el negocio de la vivienda: organización obrera

¿Y dónde están las soluciones? La solución pasa por la organización y esa llave la tenemos las personas que sufrimos el problema, uniendo fuerzas. Por eso no pararemos. Desde el Sindicato de Vivienda de La Rioja ya hemos conseguido frenar los abusos de los caseros, posponer desahucios, impedir que muchas de nosotras tengamos que abandonar nuestros hogares por el capricho del mercado.

No pararemos hasta desmercantilizar la vivienda. ¿Qué significa esto? Significa que la vivienda dejará de comprarse y alquilarse en el mercado privado. Todo el parque inmobiliario pasará a ser público. A cada familia se le asignará una vivienda según sus necesidades, no según su capacidad de pago. No habrá contratos de alquiler con rentas variables ni hipotecas que esclavizan durante décadas.

No pararemos hasta que la vivienda sea un derecho garantizado universalmente. Y decimos universalmente, para todas y cada una de las personas. Porque aquí cabemos todas, y estamos en contra de los discursos de odio que solo pretenden desviar la atención del problema. Sabemos que la mejor forma de conquistar derechos es a través de la solidaridad y el apoyo mutuo, por eso amamos a nuestras vecinas y odiamos al fascismo.

No pararemos aunque nos repriman, con porras, multas, amenazas o papeleos. Porque defender el derecho a la vivienda no es un delito. El sindicato no es una oficina de trámites, porque el problema de la vivienda no se resuelve en los despachos, ni haciéndonos competir en sorteos y listas amañadas, se resuelve en la calle. Esas conquistas no van a ser regaladas: van a ser arrancadas con movilización, con organización y con lucha de clases.

Hoy es el día. Hoy NO es una protesta más. Es un aviso: si no nos dan soluciones, las tomaremos. Estamos cambiando esta realidad y conquistando una vivienda digna y de calidad para todas, presionando a quienes se lucran con nuestra precariedad. No vamos a parar. No somos pobres resignados, somos la clase trabajadora organizada. ¡Que tiemblen los rentistas, que tiemblen los políticos cómplices!. La vivienda no se vende, se defiende.

 

Cierre

Queremos daros las gracias a todas las personas que estáis hoy aquí, por salir a luchar hoy por el derecho a la vivienda. Queremos animaros a uniros al sindicato y a luchar juntas porque solo codo a codo podemos defender nuestros hogares. También queremos animaros a participar en los próximos eventos que vamos a impulsar desde el sindicato.

• El primero, reunirnos para pedir la prórroga de los alquileres.

• El segundo, seguir organizándonos como afectadas por el IRVI y el escándalo de las VPO. Que no quede sin respuesta. En la mesa del fondo, además de las compañeras informando, encontraréis un papelito donde firmar si sois afectadas y las redes sociales para seguirnos y estar informadas.

Nos necesitamos unas a otras aunque nos quieran hacer pensar lo contrario. Sois bienvenidas a uniros a detener desahucios, a frenar las subidas abusivas del alquiler, a que nos devuelvan las fianzas o hacer que en las comunidades vecinas no haya más pisos turísticos.

Muchas gracias por venir, nos vemos en las calles.

Categorías: Movilizaciones

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